Método Lean Startup: Crea una empresa de éxito

Método Lean Startup: Crea una empresa de éxito

Todo el mundo quiere hacer sus sueños realidad, pero ¿sabes cómo lograr que esa realidad sea lo más exitosa posible? En este artículo te explicamos qué es el método Lean Startup y cómo aplicarlo a tu idea de negocio o empresa en fase inicial de desarrollo para aumentar así tus probabilidades de éxito.

¿Qué es el método Lean Startup?

El método Lean Startup es una metodología de gestión empresarial desarrollada por Eric Ries que se centra en la creación y desarrollo eficiente de startups y nuevos productos. Se basa en principios derivados del pensamiento lean y busca maximizar el aprendizaje validado a través de iteraciones rápidas, experimentación y adaptación continua.

En lugar de seguir enfoques tradicionales que asumen un plan detallado y completo desde el principio, el método Lean Startup ajusta la dirección del negocio en función de la retroalimentación constante del mercado. Es decir, ir verificando poco a poco las hipótesis antes de tener el producto final (la startup definitiva) y comenzar a escalar el negocio. 

Las 3 claves del método Lean Startup

Según este método, todas las ideas de negocio deben pasar por tres etapas para alcanzar el éxito: construir, medir y aprender.

1. Construir: Desarrollo del producto

En la fase inicial del Lean Startup, el enfoque no se centra en preguntar si es posible construir algo, sino en determinar si realmente vale la pena construirlo. Este primer paso implica validar el problema, asegurándose de que sea auténtico y que exista una necesidad real para la cual se debe encontrar una solución.

Posteriormente, se inicia la creación de un Producto Mínimo Viable (MVP), que es esencialmente un servicio o producto que posee las características mínimas necesarias para mantener a los clientes satisfechos mientras se llevan a cabo los estudios de mercado correspondientes. El objetivo es confirmar el potencial éxito del producto en el momento del lanzamiento, utilizando la retroalimentación del mercado para guiar su evolución y optimización.

2. Medir: feedback del cliente

Una vez identificadas todas las características que los consumidores consideran valiosas en tu producto, llega el momento de desechar aquellas que no contribuyen directamente al objetivo que persigues.

Este producto personalizado será valorado por parte de los consumidores y posibles clientes para seguir recopilando información valiosa destinada a su mejora continua. La retroalimentación proporcionada por la población te servirá como guía para ajustar el producto y hacerlo más funcional. La premisa aquí es descubrir si hay características que no sean del gusto de los usuarios, permitiéndote deshacerte de ellas y evitar invertir recursos de manera excesiva.

La retroalimentación recopilada puede ser evaluada de diversas maneras. Por ejemplo, si estás probando un producto o servicio en línea, las encuestas son una herramienta valiosa. En el caso de productos tangibles, puedes realizar preguntas directas a los clientes que ya lo están utilizando, permitiéndote adaptar y mejorar continuamente el producto en base a sus experiencias y preferencias.

3. Aprender: mejorar el producto

Al llegar al final del proceso, es crucial que examines cuidadosamente toda la retroalimentación proporcionada por los usuarios respecto a tu producto y que extraigas enseñanzas valiosas de los datos y comentarios recibidos. Aunque este paso pueda presentar desafíos, es una de las fases más enriquecedoras del Lean Startup, dado que te permite determinar si los comentarios realmente conducen a la creación de un producto exitoso.

Es esencial comprender que el propósito principal de este feedback es identificar qué aspectos del producto no están funcionando y cuáles requieren optimización. La habilidad para procesar esta retroalimentación de manera inteligente es la clave para perfeccionar continuamente tu producto y asegurar su éxito en el mercado.

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¿Cómo se gestiona una crisis empresarial a través de la comunicación?

Todas las empresas, independientemente de su trayectoria y de su tamaño, han pasado por momentos complicados que llevan a la directiva a replantearse el futuro de la entidad. Te contamos cómo se gestiona una crisis empresarial desde el departamento de Comunicación.

Es habitual que en cualquier tipo de organización se produzcan situaciones en las que se ponga en peligro la reputación y la autoridad de la marca. Más habitual es que, ante esta situación, los directivos no sepan reaccionar. Para saber cómo se gestiona una crisis empresarial es fundamental, en primer lugar, entender que la comunicación es una de las claves para alcanzar una solución lo antes posible.

La mejor crisis es aquella que se coge a tiempo, pero también aquella ante la que estamos preparados. Por ello, tener elaborado un manual de crisis ante el que podamos acudir cuando se produzca una situación delicada es fundamental. Este debe dar respuesta al modo de actuación de la empresa en ese momento, es decir, es un protocolo a seguir en esas circunstancias.

Habitualmente, la crisis pasa a ser tal cuando sale a la luz. Es entonces cuando la empresa debe salir a dar la cara y a buscar una solución. Si el problema no llega a oídos de la opinión pública es muy poco probable que adquiera la categoría de crisis.

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Identificado el problema por parte de la empresa, esta debe reconocer la situación para decidir el camino a seguir para salir adelante. Esta acción será responsabilidad del comité de crisis, el grupo de personas seleccionadas para hacer una valoración y, con ello, el diseño de las estrategias de gestión.

Entre ellas, estará el director de la empresa y el portavoz. Esta persona será la encargada de transmitir a los medios de comunicación y al público las novedades y los avances de la gestión. En este sentido, es muy importante que haya recibido una formación como portavoz para saber responder a las preguntas de los periodistas con seguridad y confianza.

El portavoz tendrá que minimizar el impacto mediático. Puede mostrar su preocupación por la situación que se está viviendo, pero debe quitar hierro al asunto en la medida de lo posible, sin caer en la arrogancia y dejando claro el compromiso de la empresa con el problema.

A las posibles conferencias de prensa que dé el portavoz se acompañarán notas de prensa y comunicados actualizados. Estos se publicarán en la web corporativa para contar la situación actual de la crisis y también se difundirán a los medios de comunicación para que se hagan eco.

En muchas ocasiones, las empresas optan por contratar un servicio externo de gestión de crisis, algo que puede ser la mejor opción cuando las organizaciones no han sabido anticiparse al problema o no cuentan con un plan de gestión de crisis previo.

En definitiva, la comunicación es uno de los agentes fundamentales para las empresas a la hora de enfrenarse a una situación problemática, ya que la reputación de la entidad y su reacción frente a esta solo se podrá reflejar a través de los mensajes que la corporación lance al exterior.