El paro es sin duda el problema más grave. No es solo parte de la crisis económica, sino también social y personal para muchos españoles. Dar solución a uno de los grandes lastres de la época contemporánea de nuestro país es, además de una necesidad, el principal objetivo del Gobierno.
Existe la hipótesis de que el paro español es demasiado elevado debido a que la economía global no genera los suficientes puestos de trabajo que demandan los trabajadores. Sin embargo, esta teoría es errónea, ya que por poner un ejemplo, en los últimos diez años, se han creado más puestos de trabajo en nuestro país que en cualquier otro de Europa (excepto Irlanda).
El único problema, incluido en el país irlandés, es que esos puestos han sido ocupados por extranjeros. A este, hay que unirle otro inconveniente, y es que existe por un lado una sobrecalificación laboral y por el otro, unos índices de abandono escolar muy superiores a la media europea. Es un grado bastante preocupante, teniendo en cuenta que, en resumen, los españoles o están demasiado preparados para el puesto que ocupan, o bien los nuevos empleos son destinados a trabajadores de otros países que sí cuentan con la preparación requerida.
Ante este problema, la solución (teórica) es fácil. Por un lado, el crecimiento de la economía turística podría paliar esta crisis. Por otro, el auge de la economía industrial. Además, debe de motivarse una innovación de las actividades productivas, lo que provocaría la necesidad de trabajadores preparados. La profesionalización de los estudios, una vez sabidas las áreas de interés (relacionadas con el futuro, como pueden ser la ciberseguridad, el comercio exterior, el emprendimiento o las nuevas tecnologías), es una buena opción para preparar a los jóvenes españoles para que puedan trabajar (si así quieren) en su país.
De eso deben encargarse los centros de formación y escuelas de negocio, que deben ofrecer el mejor plan de estudios enfocado siempre a la consecución de empleo, y adaptarse al mundo cambiante.
Cada vez más, las instituciones son conscientes de la importancia del emprendimiento para el desarrollo de la economía y las universidades o las escuelas de negocios también apoyan a los que tengan el sueño de formar su propia empresa o a aquellos que quieran darle un impulso a la que ya tienen para encaminarla al éxito.